Sabe alguien por casualidad si nuestro padre Adán, el primer Homo Sapiens, Sapiens ¿tenía barba? No hay manera de saberlo y sin embargo muchos grandes pintores lo han pintado unos con barba y otros barbilampiño. No tenían información, ni existía fiabilidad en las referencias para pintarlo todos igual. Cada artista lo hacía como el se lo imaginaba. Entre los grandes artistas que lo pintaron con barba están: Rubens, Van Eyck, Cranach; Durero, Rafael y Miguel Ángel sin barba. En ambos casos nuestro Homo Sapiens está muy guapo, lo cual nos indica que el dicho: eres un “Adan” tiene un significado de “belleza masculina”.Y si nos damos un paseo por el Antiguo Testamento todos los patriarcas sin excepción han sido imaginados y representados con hermosísimas y frondosas barbas. Nos vamos al Nuevo Testamento y Jesucristo, y no digamos el Padre Eterno
siempre, siempre han sido pintados con barba y bigote. No ocurre lo mismo con unos personajes de alitas, rubios, vestidos de blanco y acompañados de instrumentos musicales que aparecen siempre junto al Padre y al Hijo, los ángeles, femeninamente lampiños. Ejemplo: los famosos ángeles cantores de Van EycK, las innumerables anunciaciones de Murillo, fra Filippo Lipi, los ángeles estilizados de El Greco. De estas pinturas ha surgido el mito del no sexo en los ángeles.

Y yo me hago una pregunta, ¿a que pintor se le ocurrió pintar a los áng
eles femeninamente lampiños.?

No podemos olvidarnos de los apóstoles en sus innumerables cenas, todos aparecen con barba y bigote menos San Juan, que no sabemos el criterio que optaron los artistas para pintarlo barbilampiño.

Ahora nos toca darle un repasillo a los egipcios estos pertenecían a los cabezas y caras rapadas por exigencias del medio y por imperativos estéticos, pero sobre todo religiosos, apareciendo en las estelas y tapas de los sarcófagos concienzudamente rapados y luciendo los faraones espléndidas y sofisticadas barbas. Eran postizas y protocolarias. Hatsepsut la única mujer faraón, aparece con barba trenzada y vestida de hombre.

En la antigua Grecia los pelos de la cara se dan o no sedan. Dependiendo de la circunstancia o conveniencia. Los gobernantes y los sabios suelen llevarlos, los atletas no, se depilan hasta las piernas En la Roma de los Césares y patricios la moda era el afeitado, así como la gente importante; mientras que el pueblo llano, esclavos y gladiadores por razones económicas, de clase o profesión.

La mayoría de los emperadores se nos presenta perfectamente rasurados en monedas, bustos o relieves; desde Augusto a Constantino. Solo lucen barba: Nerón, Marco Aurelio, Antonio Pío, Caracalla, y muy pocos más
Los reyes godos sin excepción, todos llevan barba, no ocurre así con los califas. Seguimos con las barbas reales españolas: Carlos I, Felipe II y Felipe III sus barbas son decrecientes; no la lleva Fernando el Católico, Felipe V, Carlos III y Carlos IV . Vamos a dejar a los reyes y mencionar retrataos de grades peludos: El Duque de Alba por Juan Moro, D Juan de Austria por Velásquez y muchos más. Entre los afeitados célebres pueden destacarse Napoleón, Erasmo, Goya por Vicente Löpez y tantos o más que los barbudos y bigotudos.

¿Y no pudieron los artistas ponerles un toto a los ángeles, por eso de la diferenciación sexual?

Y por último los que apenas llevan la barba esbozada, más pequeña que la usada años anteriores. Sería por economía, porque a los románticos se les iba el santo al cielo pensando en su amada y la mayoría vivían del aire. Ejemplos de barbillas románticas tenemos a Bécquer, Espronceda y la cabeza coronada de Napoleón III.

La imaginación en el artista es exuberante, y no descansa para crear belleza y ganar algún dinerillo, se les ocurrió pintar a un señor con gafas o lentes, ahí no lo tenía tan difícil, porque son inventos de los S XIV y XV. Pero ¡ojo! (expresión pegadiza) no busques retratos anteriores a esas fechas.
No existían esos artilugios pero se las apañaban con piedras preciosas talladas, como le ocurría a Nerón, que encima de pirómano, asesino y no se cuantas cosas más, era cegato.

Para encontrar cuadros de personajes famosos con gafas hay que buscar con lupa. Rafael pintó al Papa León X con una lupa y el Greco retrata al inquisidor Niño de Guevara, pero como siempre los españoles somos los más famosos y el más famoso: QUEVEDO, con sus quevedos fue pintado por Velásquez y Zola pintado por Manet.

Los artistas son caprichosos, ya no quieren barbas, perillas, melenas, gafas… Ahora se empeñan en pintar tuertos, los cuales se niegan por coquetería, pero si hemos encontrado alguno, por ejemplo a Piero della Francesca que le faltaba el ojo derecho y lo pintan del perfil izquierdo. El caso más extraordinario y puede que el único, la Princesa de Eboli retratada de frente por Sánchez Coello con el ojo derecho tapado. Claro que con una pequeña diferencia, la princesa era guapa y generosa y el duque más feo que picio.

¿Y no les hubiera dado igual a los artistas pintores, pintar un ángel con barba o una angelita en bañador? ¡ojo! que no es por falta de respeto, es por curiosidad.