CARTA AL SEÑOR JUEZ
SEÑOR JUEZ:
No culpo a nadie de mi muerte, me defunciono porque dos días más que viviera, no sabría quien soy, ni de donde vengo, ni a donde voy en este asqueroso mundo de lágrimas.
Se lo voy a explicar Sr Juez, ponga mucha atención: tuve la desgracia de casarme con un viudo que tenía un hijo, que de haberlo sabido nunca me hubiera casado con el. Mi madre para mayor desgracia mía, se enamoró y se casó con el hijo de mi marido, de este modo mi marido era suegro de mi madre, mi hijastro se convirtió en mi padre y mi madre era al mismo tiempo mi nuera.
Al poco tiempo mi padrastro (por inseminación artificial) trajo al mundo una niña, que era mi hermana y a la vez era nieta de mi mujer, de esta guisa yo era abuela de mi hermana.
Con el correr del tiempo, mi marido (que le habían implantado una vagina, ovarios, útero y otras cosas más) trajo al mundo cruel una niña, que como hermana de mi padre, era cuñada de mi madre y tía de su hija.
Mi marido era suegro de su propio hijo, y yo soy en cambio, madre de mi padre y mi padre y mi madre y su marido son mis hijos.
Mi madre y mi hija son hermanas, mi marido es mi abuelo, ya que es el padre de mi madre y además, y por si fuera poco yo soy mi propia abuela.
Ya ve Sr Juez, que follón mental tengo y el lío padre en mi casa, porque, digo yo, a la hora de acostarme ¿con quien lo hago?, si me acuesto con mi viudo, puede resultar que es mi madre, al ser yo madre y hermana de mis hijas y si me acuesto con el hijo de mi marido puede resultar que sea yo misma.
En fin Sr Juez me despido de este mundo cruel sin saber quien soy, de donde vengo, ni a donde voy
ADIOS MUNDO CRUEL
Granada 10 de Julio

Turulato dijo
¡¡Ninaaaa!!, ¿otra vez has visto "Salsa Rosa"?.
20 Marzo 2006 | 04:11 PM